Semana del 6 al 10 de abril de 2026

 ¡Buenos días! Antes de comenzar la oración de la mañana, es buen momento para situarse en el medidor emocional... ¿Cómo te sientes hoy?

¡¡Felices Pascuas!!

Proponemos realizar estas actividades en algún momento de la semana, antes del comienzo de la oración de la mañana. Primera propuesta: El latido de la vida

Esta semana proponemos tomar conciencia del propio cuerpo y del don de la vida a través del corazón. Podemos poner música tranquila mientras realizamos la actividad: 


Nos sentamos con la espalda muy recta, sintiendo cómo nuestro cuerpo se estira hacia el cielo como una flor que busca el sol. Apoyamos bien los pies en el suelo y descansamos las manos sobre las rodillas. Cerramos los ojos suavemente... vamos a respirar profundamente tres veces, muy lento, sintiendo cómo el aire entra fresco y sale cálido. Ahora, con mucha delicadeza, llevamos nuestra mano derecha al pecho, justo donde está nuestro corazón. Hacemos mucho, mucho silencio para intentar escuchar sus latidos... Solo notamos pom, pom... pom, pom... Es el motor de nuestra vida que Dios nos regala cada mañana. Seguimos respirando profundamente... al inhalar notamos cómo nuestro pecho empuja nuestra mano hacia fuera, y al exhalar, cómo baja despacio.

Nos quedamos un ratito más sintiendo ese latido, dándole las gracias en silencio a nuestro corazón por trabajar tanto. Poco a poco, movemos los dedos de las manos, estiramos un poquito el cuello y vamos abriendo los ojos con una sonrisa.

Hacemos la propuesta de oración que hayamos elegido para hoy.

 


 La segunda propuesta para esta semana es: "El Globo de Luz"

En ella vamos a trabajar la respiración abdominal.

Nos colocamos sentados, relajando los hombros hacia abajo, alejándolos de las orejas. Ponemos las dos manos sobre nuestra tripita, uniendo un poco los dedos. Cerramos los ojos. Vamos a imaginar que dentro de nuestra tripa hay un globo de luz de nuestro color favorito. Al tomar aire por la nariz, sentimos cómo la tripa crece y el globo de luz se hincha... al soltar el aire por la boca muy despacio, el globo se va haciendo pequeñito. Lo repetimos otra vez: tomamos aire, el globo de luz crece y nos llena de paz... soltamos el aire, el globo se deshincha. Seguimos respirando así de bien unos instantes más, imaginando que esa luz sale de nuestra tripa y nos rodea como una capa de superhéroe. Lentamente, bajamos las manos, las apoyamos en las piernas y abrimos los ojos. Hacemos la propuesta de oración que hayamos elegido para hoy.

 

LECTURA: RESURRECCIÓN DE JESÚS (cf. Jn. 20, 1-9)


María Magdalena estaba muy triste porque Jesús había muerto. Fue por la mañana a visitar su tumba, como hace la gente cuando va a llevar flores. A Jesús lo habían enterrado en una cueva, con una gran piedra tapando la entrada. Pero cuando María llegó, se encontró con que la piedra estaba movida, y se dio cuenta de que dentro no estaba el cuerpo. Se asustó mucho y echó a correr para ir a donde estaban Pedro y Juan, los otros amigos de Jesús. Y les contó lo que pensaba: «Oye, que alguien ha robado el cuerpo de Jesús». Ellos se levantaron a toda prisa y fueron corriendo. Juan iba más rápido. Pedro iba más lento y casi perdía la respiración. Al llegar, fue Pedro el primero que entró en la cueva. Allí vio que las telas en las que había envuelto a Jesús estaban en el suelo, y el sudario –que es un paño con el que le habían cubierto la cabeza– estaba doblado sobre una piedra. Juan y Pedro se miraron, con los ojos brillantes de alegría. Pues acababan de entender que Él tenía que resucitar de entre los muertos. Y, al descubrir que estaba vivo, después de esos días de lágrimas y tristeza, se empezaron a reír, como niños.



 

CANCIÓN: ALELUYA



 


ORACIÓN

Jesús está siempre a tu lado

como un buen amigo,

siempre cerca.

Cuando lo necesito,

sé que puedo hablar contigo.

¡Gracias por quererme tanto, Jesús!

 


 

CUENTO: EL LOBO QUE QUERÍA SER UN SUPERHÉROE


 


ORACIÓN

Hoy es un día de fiesta,

es la fiesta de Jesús.

Nuestras penas y tristezas

el viento se las llevó;

sólo queda la alegría,

que Jesús resucitó