Semana del 20 al 24 de abril de 2026
¡Buenos días! Antes de comenzar la oración de la mañana, es buen momento para situarse en el medidor emocional... ¿Cómo te sientes hoy?
Proponemos realizar estas actividades en algún momento de la semana, antes
del comienzo de la oración de la mañana. Nuestra primera propuesta para la
semana es el cubito de hielo.
Podemos poner música tranquila mientras realizamos la actividad:
Nos quedamos respirando muy tranquilos y relajados. Respiramos
profundamente una última vez y, con mucha paz, vamos abriendo los ojos. Hacemos
la propuesta de oración que hayamos elegido para hoy…
Nos sentamos cómodamente, cerramos los ojos… Imagina que una hormiguita muy
pequeña camina por tu cara. Primero se posa en tu frente... arruga la frente
muy fuerte para que se vaya... ¡ahora relaja la frente! La hormiguita baja a tu
nariz... muévela rápido para que le dé risa y se marche... ¡ahora relaja la
nariz! Por último, se posa en tus labios... aprieta la boca muy fuerte como si
dieras un beso... ¡y ahora relájala! La hormiguita se ha ido y tu cara se ha
quedado suave y tranquila. Respiramos tranquilamente, en silencio, unos
instantes… Mantenemos los ojos cerrados un poquito más, disfrutando de esta
sensación de calma en nuestra cara. Lentamente, hacemos una respiración
profunda y vamos abriendo los ojos muy despacio.
Hacemos la propuesta de oración que hayamos elegido para hoy.
LECTURA: LOS DISCÍPULOS DE EMAÚS
– (cf. Lc. 24, 13-35)
Después de que Jesús murió, sus amigos se fueron yendo de Jerusalén. Dos de ellos caminaban, muy tristes, hacia un pueblo que se llamaba Emaús. Iban charlando y hablando de todo lo que había ocurrido. Entonces apareció un hombre que se juntó a ellos, y empezaron a conversar. El que había llegado era Jesús, pero ellos no se daban cuenta.
«¿De qué habláis?» –les preguntó–.
Ellos le contaron que su amigo Jesús había muerto asesinado por las
autoridades y lo disgustados que estaban. Pero él les dijo que no fueran tan
ciegos. «¿No veis que las profecías antiguas ya decían que el Hijo de Dios
sufriría mucho, pero que no sería derrotado?» Y así siguieron, caminando, y
charlando.
Al llegar al pueblo, los amigos de Jesús invitaron al peregrino a quedarse
con ellos a cenar. Él aceptó. Y cuando estaban empezando a cenar, agarró un
trozo de pan y lo partió con las mismas palabras de la última cena. Entonces
por fin se dieron cuenta de que era Jesús. Pero cuando quisieron abrazarlo, ya
había desaparecido. Tenían el corazón lleno de alegría, y volvieron todo el
camino hasta Jerusalén, corriendo, para contarles a los demás que lo habían
visto y que estaba vivo.
CANCIÓN: JESÚS ESTÁ PASANDO POR
AQUÍ
Papá Dios,
yo te ofrezco
todo este día.
Te ofrezco mis
trabajos
y mis juegos.
Todo lo que haga hoy
es para ti.
CUENTO: ESA COSA PEGAJOSA.
ORACIÓN
Querido Jesús,
gracias por querernos
y por enseñarnos
a hacer las cosas como tú las haces.
Ayúdanos a ser amables y cariñosos
y a compartir nuestras cosas
con quienes nos rodean.




