Semana del 2 al 6 de noviembre de 2026

 ¡Buenos días! Antes de comenzar la oración de la mañana, es buen momento para situarse en el medidor emocional... ¿Cómo te sientes hoy?

Proponemos realizar estas actividades en algún momento de la semana, antes del comienzo de la oración de la mañana. Mientras las llevamos a cabo podemos poner música tranquila de fondo:




La primera propuesta busca la calma corporal:

Nos ponemos de pie, separando un poco los pies como si fuéramos gigantes muy fuertes y pesados. Apretamos un poquito los puños y los brazos, sintiendo nuestra fuerza... Ahora cogemos aire por la nariz... y al soltarlo despacio por la boca, el gigante empieza a derretirse suavemente: aflojamos las manos, doblamos las rodillas y nos vamos tumbando en el suelo despacio, sin hacer ruido, como si nos convirtiéramos en una pluma ligera. Tumbados boca arriba, sentimos todo el cuerpo apoyado en el suelo de la clase. Dejamos que el suelo nos sostenga. Respiramos hondo por la nariz y sentimos cómo la tripa sube y baja muy suavemente, sin prisa. Si viene alguna prisa o pensamiento, lo dejamos volar fuera de la clase. Hacemos dos respiraciones lentas más, abrimos los ojos, nos incorporamos despacio y nos preparamos para comenzar nuestra oración de la mañana.

 




Para la segunda propuesta, proponemos encender una vela o proyectar una: 




Colocamos la vela encendida en el centro de la asamblea y nos sentamos alrededor en círculo, con la espalda bien erguida y las manos descansando suavemente sobre las rodillas. Hacemos silencio y respiramos profunda y lentamente 3 veces… Cogemos aire… 1, 2, 3, 4… lo soltamos lentamente.... Miramos fijamente la luz de la vela sin parpadear apenas, muy concentrados. Observamos cómo la pequeña llama baila suavemente de un lado a otro, con ligereza, como si estuviera dando gracias por el nuevo día.

Para cuidar esa llama, respiramos de manera muy suave y silenciosa por la nariz, sintiendo cómo nuestro cuerpo se queda completamente quieto y sereno. Recordamos que esa lucecita nos recuerda a Jesús que camina siempre a nuestro lado.

Dejamos que esa luz suave entre por nuestros ojos e imaginamos cómo va bajando poco a poco hasta el pecho, llenando todo nuestro interior de calor, de calma…

Cogemos aire profundamente sintiendo esa luz en nuestro interior... y soltamos el aire despacio por la boca. Cerramos los ojos un instante para guardar la luz dentro de nosotros, los volvemos a abrir lentamente y continuamos con la propuesta de oración que hayamos elegido para hoy.

 

 

 

HACIENDO FELICES A LOS DEMÁS – (cf. Mt. 5, 1-12)


Al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos quedarán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo”.




  

REFLEXIÓN

Cuando la gente escuchaba a Jesús, se sentía muy feliz. Es que las palabras que salen del corazón pueden alegrar el día de quien las oye…

Piensa en alguna persona que esté triste, enferma, se sienta sola… quizá necesite las palabras de Jesús para sentirse un poco más feliz… ¿Qué le dirías? Pedimos a Jesús que nos ayude a decir a los demás, palabras que acaricien el corazón.

 

CANCIÓN: CONFIARÉ


 

ORACIÓN


Jesús,

Tú nos quieres mucho a los niños.

Te pido que nos ayudes a nosotros,

a amar a todas las personas

como tú deseas que les amemos.

 

 

 

 

CUENTO: SI YO TUVIERA UNA PÚA




ORACIÓN

Jesús,

tú nos quieres mucho.

Por eso hoy te pido

que nos cuides a todos, en especial

a los que más lo necesitan:

a los que están enfermos,

solos, o son más pobres.